La Inteligencia Artificial va a ser una gran generadora de empleo

El auge de cualquier tecnología despierta siempre una ola social de desconfianza.  La Inteligencia Artificial (IA) y el desarrollo de sus posibilidades no es ajena a este fenómeno. A muchas personas ven en ella una amenaza para sus puestos de trabajo y su calidad de vida.

La IA no debe verse como una destructora de empleo; todo lo contrario, ha de entenderse como una potencial generadora de este. La clave estará y está en el tipo de empleo, no en el número.

Un estudio de Gartner estima que entre 2020 y 2025 la Inteligencia Artificial generara dos millones de empleos, una cifra muy por encima de los que destruirá.

“Las innovaciones significativas se suelen asociar a un período de transición de pérdida temporal de empleo, seguido de una recuperación y de cambios de modelos en los negocios”.

El informe precisa que se eliminarán 1.8 millones de trabajos, mientras que ,entre 2020 y 2025, la Inteligencia Artificial generará por sí misma dos millones de empleos, según el estudio.

Muchas profesiones irán desapareciendo poco a poco con los años, tal y como ha pasado a lo largo de la historia. Pero mientras estas figuras quedan atrás, surgirán otras, gracias, precisamente, a estas nuevas tecnologías.

Desarrolladores de aplicaciones móviles, ingenieros de software, community managers o arquitectos, analistas y desarrolladores aplicaciones y servicios basados en datos son solo algunos ejemplos de profesiones que ya existen y que, de hecho, están en alza.

Según el Foro Económico Mundial, el 65 % de los niños que estudian Primaria trabajarán en empleos que no existen ahora, y solo el Internet de las Cosas demandará 4,5 millones de expertos en unos años.

En cualquier caso, una cosa es clara: al tiempo que la Inteligencia Artificial se va introduciendo en nuestras vidas, el papel del ser humano es y será fundamental.

En este sentido, un informe de la Casa Blanca de 2016 recogía el ejemplo de un estudio reciente que comparaba la habilidad del ser humano para detectar el cáncer en imágenes de ganglios linfáticos con y sin recurrir a la Inteligencia Artificial. El humano tenía un ratio de error del 7,5 % donde la IA tenía el 3,5 %, pero si ambos trabajaban conjuntamente, el porcentaje descendía al 0,5 %.

La tecnología trae consigo la extraordinaria capacidad de analizar millones de datos, pero todavía se necesitan humanos que aporten la creatividad y la inteligencia emocional necesaria para asegurar los mejores resultados.
Hemos de ver la maravillosa oportunidad que se presenta ante nuestros ojos. Abrazando el cambio y formando a los trabajadores del mañana, construiremos un futuro mejor para todos.

Los economistas coinciden en que los avances significativos en automatización han supuesto un aumento notable en nuestra calidad de vida. Por lo tanto, no hay razón para pensar que la revolución impulsada por la Inteligencia Artificial no hará lo mismo.

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